Lea Lublin

RECUPERACIÓN DE ARCHIVO

Ponemos a disposición un Fanzine de descarga libre y gratuita, que recopila los principales textos de Lea Lublin (Polonia, 1929 – Francia, 1999) compilados por el curador Marcelo Gutman. 

Lea Lublin como artista mujer pionera, que vive la mayor parte de su vida en Argentina y despliega una producción vanguardista, que desde 1965 se amplia hacia el campo de las acciones, las ambientaciones, los videos y las instalaciones, es una figura principal en la Bienal BIT, en la sección “Recuperación de archivo”, que intenta traer su voz al tiempo contemporáneo y poner en valor su producción, desde un enfoque multidisciplinario.

Lea Lublin

RECUPERACIÓN DE ARCHIVO

Ponemos a disposición un Fanzine de descarga libre y gratuita, que recopila los principales textos de Lea Lublin (Polonia, 1929 – Francia, 1999) compilados por el curador Marcelo Gutman. 

Lea Lublin como artista mujer pionera, que vive la mayor parte de su vida en Argentina y despliega una producción vanguardista, que desde 1965 se amplia hacia el campo de las acciones, las ambientaciones, los videos y las instalaciones, es una figura principal en la Bienal BIT, en la sección “Recuperación de archivo”, que intenta traer su voz al tiempo contemporáneo y poner en valor su producción, desde un enfoque multidisciplinario.

Eduardo Pla

Hace muchos años, un día agobiante, típico de esos diciembres que suelen traer
apresuradamente el verano, me reunía con una colega que comenzaría en breve a trabajar asistiendo a Eduardo Pla en la organización de su obra y archivo. Llegó a nuestro encuentro estupefacta – incluso pálida – , y me contó que el artista había sido encontrado muerto en su estudio. Era 14 de diciembre de 2012.
Hasta ese momento, yo había coqueteado tímidamente con la producción de Pla, acercándome podría decirse casi de un modo superficial a una obra que, sin embargo – y a pesar del poco conocimiento que tenía de ella -, ya entendía como precursora, de “avanzada”, diría mi abuela lituana de haber estado allí. Fue ese diciembre pegajoso el que me llevó a zambullirme por completo en su obra, y a terminar de comprender quién había sido Eduardo Pla: un artista que moría a los 60 años siendo pionero del arte digital en Argentina.
Es por este breve pero significativo relato personal que, cuando fui convocada a trabajar en la curaduría y dirección artística de la Bienal BIT de ciencia, arte y tecnología, no tuve dudas en que una de las secciones debía estar dedicada a homenajearlo, y que sería adecuado hacerlo en un apartado especial que permitiera volver a pensar “Jardines fractales”, obra que es parte de la serie que Pla desarrolla en 1990 en Lugano, Suiza.
“La aplicación de geometría fractal, que consiste en la interrupción de las líneas cerradas de un elemento repitiéndolas con variantes al infinito y reduciéndolas en escalas pequeñas, es útil para representar objetos naturales (montañas, árboles, etc.), y permitió a Eduardo Pla la creación de la serie de cuadros que llamó JARDINES FRACTALES”, explicaba Julio Sapolnik en un texto que presentaba en 1995 el recorrido de Pla, tras diez años de arte virtual en el Palais de Glâce.
En aquellos años era difícil rotular o clasificar obras como la de Pla, algo que hoy tenemos un poco más identificado: un tipo de arte producido con, a través y desde medios tecnológicos, principalmente mediante el uso de una computadora. Sin embargo, el artista se arriesgó, entendiendo que el camino de la contemporaneidad comenzaba a trazarse por allí y, sin huellas en el terreno, se propuso indagarlo sin ningún tipo de prejuicios.
Julio Sánchez en Pla. 40 años en el arte, un libro que el propio artista publicó poco antes de su muerte, lo describía así: “para Eduardo Pla las cosas serían mas fáciles si tuviera un taller, se ensuciara las manos con pintura y mostrara cuadros de gran formato. Pero no es así. Desde hace mas de cuarenta años que optó por transitar caminos inexplorados, de esos que uno sabe dónde empiezan, pero no donde terminan”.
Fue un rara avis, un inclasificable que decidió no limitarse a los espacios ni a las modalidades expresivas conocidas; un artista que buscó traspasar los límites y permitirse pensar en un campo expandido, entrelazando los múltiples intereses que lo interpelaban.En 1987, en The International Art Competion New York, presentaba la obra “Efetto Arcimboldo”, su primer computing painting, y se podría arriesgar también la primera en su especie en nuestro país. Ya había transitado por experiencias vinculadas al cine, al videoclip y al mundo de la TV, por lo que el uso de los nuevos medios no era algo desconocido para él. Lo que le permitió no solo ampliar la mirada, sino también la consciencia de que estaba siendo promotor activo de un incipiente cambio de paradigma. Pudo darse la libertad de pensar que estos nuevos medios podían trasladarse hacia el mundo de “las bellas artes”. Fue así que, al año siguiente, en 1988, realizó diseños textiles para la empresa italiana Spazio Limonta que surgieron del arte digital. “Jardines Fractales” de 1990, comienza inspirada en las perspectivas arquitectónicas elaboradas por Jan Vredeman de Vires, artista y arquitecto del renacimiento holandés, a las que Pla superpone – apelando a la geometría fractal – , estructuras esenciales fragmentadas o irregulares, que se repiten con escalas desiguales.
El término “fractal”, derivado del latín “fractus”, fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot en 1975, para explicar la conformación de muchas estructuras naturales, incluso la de nuestro propio sistema circulatorio.
En 2009, la obra cobró otra escala y fue presentada en formato impreso sobre una superficie de 4 metros de alto por 15 metros de largo, que rodeó – en la edición de ese año de Casa FOA en el Hipódromo de Palermo de la Ciudad de Buenos Aires -, un jardín de invierno diseñado por Gabriel del Campo. Se trataba de un particular living, que contenía también un espacio de trabajo y un comedor para 12 personas, con diseños de Marta Minujín, piezas acrílicas de Rogelio Polesello y maquetas de techo de Luis Wells.

“Jardines fractales” fusionaba aquí arte, diseño, decoración de vanguardia y ambientación, en una obra que en la actualidad claramente
categorizaríamos como “instalación”.
Incluso hoy, en 2020, sigue siendo una tarea compleja y con una logística destacable realizar una impresión de esas dimensiones, por lo que casi no es necesario señalar la hazaña que debe haber implicado realizar un trabajo con esas características 11 años atrás.


Cuánto más hubiese aportado Eduardo Pla, desde su producción y su pensamiento, si ese fin de año agobiante no le hubiese indicado el fin. Cuánto podría yo haber encontrado de su vitalidad, si mi colega hubiera podido acompañarlo como asistente y, en alguna oportunidad – y como buena voyerista que siempre fui -, me hubiera podido colar en una jornada de trabajo para conocer el detrás de escena. Pero todo eso quedará siempre en un plano hipotético, de conjeturas, lo que sucedió fue real, no un sueño como en las películas de bajo presupuesto.
Bastante tiempo después de ese 2012 pude conocer el Espacio Pla, que llevó adelante su sobrina Celina, y que mantuvo en intensa actividad hasta 2019, poniendo además al alcance nuestro – “espiadores” con licencia profesional – , su archivo y producción completa. Fue también gracias a Celina que pudimos tener acceso a parte del material para poder llevar adelante este humilde homenaje, que no tiene otra intención que seguir pensando la obra de Eduardo Pla.

Buenos Aires,
Octubre de 2020

(1) SAPOLNIK, Julio. Eduardo Pla y su arte virtual. EN: Eduardo Pla. Diez años de Arte Virtual. Palais de Glace,
Buenos Aires. 1995
(2) SANCHEZ, Julio. Rara Avis. EN: Pla. 40 años. Ediciones Institucionales. Buenos Aires. 2012

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